Cult of Fire

¿Con el fuego se creó el despertar de la humanidad o el fuego nos vio nacer? Las llamas crearon comunidad, lenguaje, arte: las primeras noches de la humanidad. Entre las rocas, la ceniza y el sueño nació el fuego de la creación. Nacieron las primeras canciones, los demonios y el cielo. Las hogueras encierran los conceptos de nacer, morir y crear; también la destrucción y la renovación, como guardianas ante lo desconocido. Somos temporales, encarnando una vida terrenal.
El pasado 10 de mayo, la banda Cult of Fire nos invitó a una ceremonia muy particular, plagada de símbolos. Una noche llena de claroscuros, de colores; una noche mística. Más allá de un performance, trascendimos al estar presentes y habitar el momento por completo.
Cult of Fire está activa desde 2010 y es originaria de Praga, República Checa. Cuenta con cinco discos de larga duración: Triumvirát, मृत्यु का तापसी अनुध्यान (Ascetic Meditation of Death), Moksha, Nirvana y su producción más reciente, lanzada en 2025, The One, Who Is Made of Smoke. Sus producciones nos invitan a recrear atmósferas densas. A esta banda de épic black metal —los puristas dirán que no es black metal— no la podrás olvidar una vez que la escuches. Su trabajo artístico es profundo, tanto en el arte de sus discos como en el escenario.
La cita en el Circo Volador, cerró la gira “Mantras for Peaceful Death Over Latin America”, no dejó un solo cabo suelto, con un escenario sumamente cargado de oscuridad. El esoterismo, el hinduismo, los rituales védicos y el budismo se fusionaron en uno solo. Los cuatro miembros de la banda cumplieron su función específica sin desperdicio alguno, llevándonos a lugares fuera de esta realidad.
Nos incomodaron, nos hicieron reflexionar sobre la muerte y la vida, sobre el sacrificio que tenemos que hacer para lograr nuestras ambiciones mundanas; sobre lo despreciablemente hermosa que es la vida. La oportunidad de otorgar sangre y carne a un domingo que parecía destinado a una reunión familiar nos dio una reunión con los ancestros, con lo más antiguo y más terrible que llevamos por dentro: “la vida a través del carbón”. El carbón que dio origen al fuego y el fuego que nos dará el descanso hasta el fin de la existencia.
Agradecemos profundamente que vengan bandas de esta envergadura, que nos saquen de la existencia maldita, de la rutina mortuoria. Que nos muestren la crueldad de las guitarras eléctricas y de Shiva. Que el sacerdote, encarnado en deidad iracunda, protector de la fe o señor de la muerte, nos indique el camino del dolor para transmutarlo. Que la batería nos destruya y nos purifique junto al fuego: intensidad y trascendencia. Corona de calaveras, dame el final de lo transitorio; que sea combustible para las instancias de muerte eterna y la victoria sobre ella.
Ningún ritual de fuego (yagna) es válido sin el sonido; el om (ॐ) es el sonido primordial.
