Sapphire: la piedra angular musical de Alcest

La música como una herramienta del alma para transmutar. Después de un proceso espiritual de Neige, líder de Alcest, surge Spiritual Instinct, álbum que este año cumplió siete años. «Sapphire», tercera canción del disco, es un mantra que no tiene significado literal: es el sonido del propio ser de Neige, que aquí encuentra su imagen en el zafiro. En este álbum, el músico se permite plasmar su oscuridad. Spiritual Instinct es un regreso violento hacia la espiritualidad, tan necesaria para él como respirar o comer. La esfinge de la portada, realizada en colaboración con el dúo de ilustradores parisinos Førtifem, aparece como una figura de protección.
La música no es solo una extensión artística o del ego; cuando se reduce a ello, corre el riesgo de convertirse en mero producto. Con esta canción, Alcest nos recuerda la importancia de la catarsis creativa: hacer sonar el mundo espiritual en nuestro mundo material. Es como un tarareo que utilizamos para relajarnos, como un silbido que surge de la nada y del ser superior. Un idioma del alma. La música como un espacio donde se sana y se desahogan los momentos más oscuros; donde encuentran salida los demonios.
El zafiro adquiere aquí el sentido de una piedra angular. Representa la sabiduría interior, la protección divina y la realeza. Es sellar un pacto de compromiso, lealtad, poder y claridad espiritual con uno mismo. Después de reconocer esa piedra angular, llega la claridad mental. Desde una lectura esotérica, el zafiro se vincula con la calma, el chakra del tercer ojo, la intuición y la sabiduría interior. La música como sonido para ordenar el pensamiento. «Sapphire» ocupa el tercer lugar del disco, una posición que resuena con el simbolismo del tres: la creación, la unidad, la expresión y el equilibrio.
La esfinge de la portada es la fusión de la fuerza instintiva y la sabiduría divina; puede leerse como el dominio de la mente sobre los instintos básicos. Es la guardiana de la creación de este álbum y, a la vez, la buscadora espiritual que se prepara para la verdad absoluta. Lleva en sus brazos al guerrero caído en busca de esperanza, pues lo más terrible jamás será el fin, sino el descanso: Saturno como imagen de reflexión y juicio. Dejar de luchar y rendirnos.
Ese descanso es el acertijo que la esfinge plantea al alma en su viaje introspectivo: «Conócete a ti mismo», como indica el aforismo inscrito en el santuario de Delfos.
La belleza del universo no se encuentra afuera, sino dentro: en el canto, en la creación que ocultamos como un zafiro. Esta tercera canción del álbum es el lenguaje del alma de Alcest. Nos recuerda que el arte es un lugar para expresarlo y una necesidad ante la vida: decir quiénes somos en realidad. La creación y la deidad presentes en la vida; la sabiduría.Crear se vuelve una forma de atravesar la oscuridad, reconocernos en ella y hacer sonar lo que somos.
Alejandra Soto
